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BRACE&PADELLALAPASTAITALIANA
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Probablemente, la cocina
italiana sea la más
internacional, sobre todo en lo que
se refiere a la elaboración
de esa bien nutrida serie de platos, de gran
aceptación popular, que conocemos con el nombre genérico de “pasta”.
Es en los
complementos, precisamente, donde radica la personalidad de los platos preparados con pasta. Con la masa
suave de la harina liga bien
casi todo: conservas
de pescado, marisco, embutidos y jamón, carne, verduras... Y, además, con el atractivo suplementario
de que a todos esos ingredientes bien combinados se suelen añadir una amplia variedad de condimentos y especias, que potencian
y modifican el sabor, e igualmente, con mucha frecuencia, queso.
La importancia
de la harina
La harina se compone de una importante fracción de hidratos de carbono, que llega
a alcanzar hasta
el 70 por ciento. Las proteínas suponen entre un 10 y un 15 %, al igual que el
agua. Otros componentes nutritivos
destacados son:
celulosa y sales minerales, entre las que predominan
las de sodio, potasio,
calcio, magnesio, hierro,
fósforo y azufre.
A estos elementos
hay que añadir
-suponiendo que
todas las pastas
están elaboradas
con sémolas de trigo, que es lo más
normal- un elevado
contenido de gluten. Y, en ocasiones, estas harinas especialmente preparadas para ser cocinadas en forma de pastas llevan incorporadas otras sustancias, como huevo, leche,
harina de soja,
productos vegetales, componentes proteicos y aminoácidos, lo que obviamente hace aumentar el poder nutritivo, ya de por sí bastante alto.
Manos a la masa
Canelones y lasaña
La elaboración de canelones
y lasaña se realiza
de forma muy parecida.
La masa se obtiene
a partir de harina, huevos
y sal, que se han de ligar con agua en el caso de los canelones y con aceite en la lasaña. Después de trabajar bien la masa se forma una bola y se deja reposar durante quince minutos. Pasado ese tiempo, los
canelones se deben
amasar con un poco más de harina. Cuando ya estén listas las masas,
se extienden en láminas
finas y se cortan rectángulos de 7x 9 cm. para los canelones y tiras de 12 cm. para la lasaña. Antes de cocinarlas hay
que dejarlas reposar y secar.
Tallarines de color
La masa de tallarines
normales se elabora con harina,
huevos y sal, pero también se pueden incluir otros ingredientes.
Este es el
caso de los tallarines
verdes, que se consiguen añadiendo espinacas cocidas y picadas a la harina;
o el de los tallarines al huevo, cuyo color es más
amarillo que los normales, por contener un número mayor de yemas que de claras.
Para realizar el
corte de cualquiera de estas
masas es conveniente
que hayan reposado
el tiempo preciso
para estar bien secas.
Cuando se realice
la cocción se pueden conservar unos pocos crudos,
pues luego se doran con mantequilla hasta que estén
crujientes y se sirven
sobre el plato
de tallarines antes
de llevarlo a la mesa.
Ravioles y ñoquis
Los ravioles y los
ñoquis requieren una preparación un poco más laboriosa.
En el caso de los ravioles, se ha de confeccionar una masa con los ingredientes básicos y con una taza de leche. Después de reposar hay
que extenderla con
el rodillo, rellenarla
y volverla a tapar
con otra capa fina de masa. Se cortan los ravioles
y conviene dejarlos
secar durante toda una noche para que la cocción posterior sea más sencilla.
Para la masa de los
ñoquis se necesitan, además de la harina, la sal y los huevos,
un poco de leche hervida,
manteca, queso rallado,
pimienta y nuez moscada. No es
necesario que la masa repose antes
de cocerla.
La pizza, plato italiano por excelencia
Los ingredientes que
se necesitan son harina,
agua, levadura
y sal. Esta pasta tiene la ventaja
de que admite una
gran cantidad de complementos:
salsa de tomate, orégano,
jamón, huevo, ajo,
champiñón y otros.
Espaguetis y macarrones
Macarrones y espaguetis
son, sin duda, los productos alimenticios
más populares de
todos los que
se obtienen a partir de las
pastas alimenticias.
Son un alimento
barato, fácil de cocinar,
de alto valor nutritivo y de excelentes resultados culinarios en cualquiera de sus innumerables recetas.
Los chinos
y Marco Polo
En la cocina china, de hace
más de 2.000 años,
se pueden hallar recetas
de cómo preparar los
espaguetis; y se cree que fue Marco Polo, en alguno de sus muchos
viajes, quien llevó a Italia este
alimento, generalizándose posteriormente su
consumo, hasta llegar a constituir la base de la alimentación
del pueblo italiano. Los chinos y egipcios
fabricaban la pasta en forma de cintas
preferentemente, con toda
seguridad porque ello facilita y hace más rápida la cocción.
Desde el Extremo Oriente las pastas, en forma de cintas, pasaron a Persia y después, con
los árabes, llegaron
al Mediterráneo, concretamente a Sicilia,
y posteriormente a toda Italia, desde
donde más tarde se extendería
prácticamente al mundo
entero.
Abundante agua
Las pastas hay que cocerlas en abundante agua salada, a la que
se añadirá una cucharada
de aceite para evitar que
se peguen. Durante la cocción conviene
remover de vez en
cuando. Cuando la pasta esté lista hay
que escurrirla para
que elimine toda
el agua y pasarla por debajo del grifo de
agua fría para que no se apelmace.
50 variedades
En Italia existen aproximadamente
cincuenta variedades
en el mercado. Se
consumen como sopas, para guisar, gratinar o incluso
como relleno. Algunas con huevo y otras llevan verduras,
como la espinaca,
que les otorga
el color verde tan
característico, o tomate, con el consiguiente color rojo.
Las pastas crudas,
cualquiera que sea su tipo, deben presentar las siguientes características ya mencionadas; y, una vez cocidas, tendrán las siguientes propiedades:
* Buena tolerancia
a la cocción.
* Absorber por lo menos
su peso en agua sin desintegrarse.
* Hincharse hasta
casi cuadruplicar su volumen.
* El agua de cocción no debe
resultar turbia.
* No deben pegarse
unas a otras.
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